Publicado el: 02/12/2018 11:45 Hs.

La alegría también es feminista

El colectivo feminista crece día a día y se ha transformado, a mí entender, en el movimiento político más importante y convocante de la actualidad Argentina. Atravesado por las injusticias, desigualdades y opresión del sistema machista patriarcal, el movimiento apuesta también a la alegría como actitud revolucionaria. 

COMPARTE:

Por Nadia Quiroga

Este sábado, la agrupación feminista Libres de Miedo (de la que formo parte), que desde hace 6 años milita en San Pedro, concientizando sobre las distintas violencias de género, señalando y denunciando las desigualdades que coartan a las mujeres, reivindicando su derecho a decidir sobre sus cuerpos, realizó un festival bajo el nombre "Libres de Violencias nos queremos".

Con el arte como bandera, camino elegido por la agrupación desde sus inicios, no se trata de la excepción dentro de un movimiento revolucionario e histórico, que se ha transformado en referente del mundo entero, que mira muchas de veces de reojo el avance del feminismo en tierras sureñas.

"América Latina será toda feminista" es una de las consignas que motoriza este movimiento que crece de abajo hacia arriba, como todo sector oprimido que puja para hacer valer sus derechos, para reclamar que terminen las desigualdades, para pedir que sus cuerpos dejen de ser objeto de consumo de un mundo machista y patriarcal. 

Una mujer es asesinada cada 30 horas según los números del 2017, últimos disponibles. La (in)Justicia sigue avalando el sistema machista que avala a los opresores femicidas, como sucede con el caso de Lucía Pérez. Las víctimas de violaciones siguen siendo muchas veces juzgadas por su vestimenta o "comportamientos". Y hasta se cuestiona si un mural que reivindica la lucha muestra a mujeres hermanadas y desnudas, mientras se consumen cuerpos en la televisión sin cuestionamientos. 

El movimiento feminista recoge cada una de las banderas. Alza la voz, sale a las calles, debate, propone, exige, reivindica, lucha. Pero lo hace también sin perder la alegría: la alegría de estar hermanadas, de reconocerse en la compañera, de celebrar que nos tenemos, que estamos juntas, que ahora sí nos ven.

La marea verde que logró media sanción de la despenalización del aborto demostró el poder de las mujeres en la calle. Los encuentros de mujeres que se sostienen desde hace 33 años y son cada vez más multitudinarios hablan por sí solos. 

El feminismo no es un invento actual, no es una moda. Es el compromiso de cientos de miles de mujeres con ellas mismas, con las otras (incluso con las que se creen no representadas), es amor, es compañerismo. Es permanente revolución. Mal que les pese, la alegría también es feminista. 

Comentarios

Los comentarios aquí publicados son exclusiva responsabilidad de sus autores.
Visión Regional se reserva el derecho de administrar los mismos.

Municipios