Publicado el: 07/01/2019 07:38 Hs.

A 100 años de la Semana Trágica

Este 7 de enero se conmemora el centenario de la Semana Trágica, hecho desencadenado en los terrenos de la Fábrica Vasena Hnos., extendiéndose luego a varios puntos de la ciudad de Buenos Aires y que produjo la muerte de alrededor de 1000 trabajadores/as bajo la presidencia de Irigoyen.

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Por Paulo Menotti*

Se conoce como “Semana Trágica” a una serie de acontecimientos ocurridos justamente hace 100 años, en la ciudad de Buenos Aires.

Los sucesos comenzaron el 7 de enero de 1919 en el barrio de San Cristóbal, aunque en realidad el hecho se extendió por una gran parte de los barrios obreros y humildes porteños, principalmente en los habitados por inmigrantes “judíos”. Villa Crespo y Villa Urquiza entre otros.

El desencadenante es un conflicto obrero entre los metalúrgicos de los Talleres Vasena y la patronal.

El 2 de diciembre de 1918 los trabajadores habían iniciado una huelga en reclamo de mejoras salariales, por la reincorporación de algunos despedidos y de mejoras en las condiciones de trabajo. Frente a eso, los patrones se mantuvieron inflexibles y no cedieron ante ninguna de las peticiones de los trabajadores, por lo que la huelga se fue extendiendo hasta producirse incidentes entre los huelguistas, rompe huelgas y la policía, ocasionando algunas víctimas, entre ellas, un cabo herido, por lo que la misma Policía, algunos oficiales del ejército y el sector empresario decidieron cobrar venganza.

El 7 de enero agentes de la policía, oficiales del ejército y miembros de la empresa se apostaron frente al centro sindical metalúrgico en el  barrio obrero de Pompeya, abriendo fuego contra el local y casas vecinas, lo que produjo el asesinato de varias personas.

No siendo suficiente, y cuando las víctimas trágicas de esos acontecimientos intentaban ser sepultadas en el Cementerio de la Chacarita, el cortejo fúnebre fue recibido a balazos por efectivos del ejército, asesinando a decenas de personas.

A partir de allí se desencadenó una especie de lucha de barricadas en la ciudad de Buenos Aires, donde los hombres y mujeres del sector del trabajo se enfrentaron con  la policía y el ejército.

El General Luis Dellepiane tomó el mando de la situación, dando a entender que el entonces Presidente de la Nación, Hipólito Irigoyen, había perdido el control general del país.

En el contexto internacional, había finalizado la primera guerra mundial, iniciada la revolución Rusa, y en Argentina había comenzado un conflicto social de gran dimensión a partir de 1916 y de 1917 con múltiples huelgas en varios lugares del país.

La Semana Trágica es uno de los hechos más importantes de ese ciclo de huelgas, acompañado por, prácticamente al mismo tiempo, la ”tragedia de la Patagonia”, “masacre de la patagonia”, o “La Patagonia Rebelde” como lo llamó en su libro, más tarde película, Osvaldo Bayer, y lo que fue la masacre en la empresa La Forestal, ocurrido en el norte de la provincia de Santa Fe.

Esta serie de revueltas sociales que se producen, con enfrentamientos entre trabajadores y trabajadoras con la policía, donde hace su aparición la nefasta “Liga Patriótica Argentina”, ese grupo de “niños bien”, que le preocupa el reclamo de los trabajadores y decide salir a “meter bala” con la anuencia de sectores de la policía y del ejército, que hacen la vista gorda a los excesos de los hijos de los “dueños de la Argentina”, no podía terminar bien y terminó de la peor manera.

La Liga Patriótica, la policía y el ejército, se internaban en los barrios humildes y disparaban a mansalva sin importar daños colaterales. En un relato del diario de origen socialista, “La Vanguardia”, relata lo que hacen los obreros para proteger a sus hijos, meterlos debajo de la cama hasta que termine el festín de sangre propiciado por los asesinos sin justicia.

Según la policía, generadora del informe oficial, da cuenta del fallecimiento de entre 30 y 70 personas; según las organizaciones obreras y de izquierda, murieron entre 300 y 700 personas. Sin embargo, el informe que entregó la embajada de Estados Unidos a Washington, habla de más de 1000 muertos.

Otro dato importante es el Ogrom (persecución a los Judíos). Como la Revolución Rusa estaba en pleno desarrollo, se empezó a culpar a los inmigrantes Judíos que venían de Rusia,  llamados peyorativamente “Rusos”, de traer ideas comunistas a estas tierras propiciando huelgas y protestas, lo que ocasionó que la Liga Patriótica saliera a la caza, directamente, de Judíos en barrios obreros habitados por esta comunidad. Esto originó el único Progrom (Asesinato de Judíos) en la historia latinoamericana.

En este centenario hay mucho por recordar, poco por festejar. Sí mucho por pensar que significan y que han logrado, a lo largo de nuestra historia, las luchas obreras y sus consecuencias en la suma de derechos para los trabajadores, y de cara al futuro cercano, la importancia de apoyar, defender y empoderar los sindicatos y sus luchas en pos del bien colectivo.

* Licenciado en Historia UNR

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